Los refugiados no solo viven el drama de haberlo perdido todo si no el desafío de conocer un mundo totalmente nuevo, y tener que adaptarse. Muchos de ellos no entienden los pormenores de la política, sin embargo,son moneda de cambio de la "gran" política exterior entre Oriente y Occidente.
Las ideas y búsqueda de soluciones para ayudarlos surgen de todos lados.
Existen asociaciones civiles que a través del deseo y el motor de personas con ganas de hacer algo, institucionalizaron la ayuda y realizan acciones concretas que cubren las miles de aristas dejadas al azar que existen cuando hablamos de "refugiados". En ese sentido comparto el ejemplo de MOAS: e barco - ambulancia que un matrimonio maltés tiene en las aguas del Mediterraneo para salvar a quienes anhelan llegar a la costa en pateras. O el Centro Cultural IDOMENI que Maisda Turki, una sirio-catalana, fue de voluntaria a este campo de refugiados en el la frontera entre Grecia y Macedonia y creó este centro para que el paso por este siniestro lugar sea más ameno para quien lo transita.
A nivel gubernamental además de los fondos que los Estados se comprometen a destinar para la acogida y futura reinserción de estas personas, se desarrollan planes de contención, ubicación y formación. En este contexto es donde encontramos la decisión que tomaron algunas comunidades de los Paises Bajos y Suecia. Convirtieron cárceles que quedaron en desuso por la disminución de la criminalidad en la zona, en grandes refugios para quienes necesitaban un techo bajo el que dormir. Es el caso de la cárcel De Koepel en la ciudad de Haarlem, Holanda.
La división de opiniones es un hecho. No son palacios, no son hoteles (aunque bien pudieran serlo como el Het Arresthuis de Roermond, Holanda que nació en 1863 siendo una cárcel y cerró en 2007 para ser inaugurado como hotel de lujo dos años más tarde) pero son un lugar techado donde dormir, compartir nuestra experencia con otras personas en las mismas condiciones, un lugar donde aprender un nuevo idioma, volver a ejercer una profesión, estudiar por e-learning y recuperar, con muchísima fuerza de voluntad, la dignidad.