La única serie que recuerdo haber visto de pequeña es la de 90210 Sensación de vivir. Seguro que aquí en Argentina se llamaba de otro modo, como el nombre con el que tradujeron la Novicia rebelde, que nunca entendí qué tenía que ver con Sonrisas y lágrimas. Bueno, a decir verdad, la traducción española tampoco coincide demasiado con el título original, The sound of music
Sí, ya sé, las series están de moda. Netflix está de moda, House of cards está de moda. Por norma general, todo lo que está de moda yo lo aborrezco antes de tiempo. Si hiciera terapia (cosa que en Argentina es considerado tan normal que hasta se habla en público de la cantidad de horas a la semana que haces terapia, lo que le cuentas, lo que te dice, lo que pactan hacer... Ir a terapia aquí es otra cosa que "está de moda" y yo detesto), seguro que tendría que ser uno de los ítems a tratar con el psicólogo. (¿Ves? Otro de mis clichés, al psicólogo lo imagino siempre hombre, seguramente porque definitivamente nunca abriría mi mente a una mujer que no fuera mi amiga). Bueno, pues resulta que Girls también "está de moda" pero a ella no la aborrecí porque Lena Dunham, la autora, productora, directora y protagonista de la serie, me divierte.
| Chica "normal" paseando por Central Park |
Me divierte que haya sabido captar un nicho de la sociedad estadounidense (y al parecer también de otros muchos países que la siguen) que no tenía hasta ahora un lugar real donde ver lo que les pasa a las chicas "normales" de entre 25 y 30 años.
(Paréntesis)
Si mi amiga Celes leyera esto antes de publicarlo me haría caer en la cuenta de que nuevamente dije "normales" haciendo referencia así a un tipo de mujer que yo considero normal. ¿Qué es normal? ¿Normal sería lo común? ¿Lo que todos son? ¿Lo que todos hacen? Tienes razón, Celeste, lo normal para mí no es normal para otros pero seguro que poco a poco los lectores irán haciéndose a la idea de a qué mujer reproduzco en mi mente cuando digo "normal".
Supongo que una mujer normal de 30 años hoy es aquella que muestra Lena en su serie. A Lena no le importa que la cámara le saque la celulitis, no le importa que le critiquen en Instagram, Facebook o Twitter lo mal combinada que está vestida. No le importa que el hecho de querer tener sexo con hombres con quienes no tiene una relación estable la convierta en una "facilona", no le importa querer ser mamá a toda costa sin saber todavía con quién. A Lena Dunham no le molesta que esté en entredicho la autoría de su recién estrenado libro Not that kind of girl, supongo que el hecho de que Random House pagara tres millones y medio de dólares por los derechos en octubre de 2012 tiene que contribuir a la gran seguridad que tiene esta neoyorquina en sí misma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario