jueves, 4 de junio de 2015

Quiero SER una más.

En el mes de septiembre en la sede de Nueva York de  Naciones Unidas  se va a celebrar una Asamblea General donde, entre otras cosas, se definirán los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible para los próximos quince años en temáticas relacionadas con: educación, energía, pobreza, hambre, igualdad de género, medio ambiente... y así hasta llegar a diecisiete.

Recomiendo leer este "Especial" del diario El País que explica muy bien el tema y además tiene un índice de lo que se ha trabajado y decidido hasta el momento. 

El evento tendrá la máxima expectativa, entre otras muchas cuestiones, porque el Papa Francisco hará una intervención el 25 de septiembre en el marco de su viaje a Estados Unidos para el Encuentro Mundial de Familias en Filadelfia.

Durante los meses previos a esta Asamblea, se trabaja desde distintas organizaciones para aportar: datos, estadísticas, conclusiones de estudios sociológicos, medio ambientales, etc. que ayuden a definir el lineamiento y la política de apoyo y gestión que dará la ONU hasta el año 2030.


Hace diez días estuve presente en la 2da Conferencia Internacional de Mujeres en Roma. Fue organizada por el Pontificio Consejo para los Justicia y la Paz con el apoyo de dos organizaciones más: la W.W.A.L.F (cuya Presidenta es la italiana Olimpia Tarzia) y la UMOFC (quienes engloban a las organizaciones femeninas católicas). No fui en calidad de periodista, motivo por el cual no publiqué nada al respecto. Tuve la suerte de poder presenciar las ponencias de mujeres de todo el mundo que exponían datos y realidades super dispares.


La experiencia fue maravillosa. ¿Los motivos? Imaginaréis miles (los hay) pero quiero destacar tres:

  1. La cantidad de mujeres comprometidas en diferentes causas. Desde la diversidad de género a la importancia de revalorizar el trabajo en las casas, conservar el medio ambiente en las Islas del Pacífico o darle voz a las comunidades de mujeres africanas cuyos derechos se ven quebrantados por la Constitución, por sus maridos o incluso por sus propias familias. Asia, África, América, Europa y Oceanía. De todos los continentes había alguna mujer dispuesta a no dejar sin voz a quienes representan. 
  2. La visión que te da conocer a gente de otras culturas, costumbres, lengua y realidad. Todo ello enriquece y me permite reflexionar acerca de la diversidad, la globalización y la responsabilidad en cada una de nuestras acciones. No veo la hora de ver publicada la Encíclica del Papa Francisco acerca de la Ecología Humana "Laudato Sii" cuya publicación se prevee para el 18 de junio. 
  3. Por último y no por ello menos importante, me permitió tomar contacto con una realidad que se vive en China de la que creo que pocos somos conscientes: La política que hay en el país de tener un solo hijo donde el Gobierno incita al aborto obligatorio (y selectivo, no quieren niñas) a las familias que decidan tener más hijos.  
Respecto a este último punto recomiendo informarse a través de estas dos organizaciones:
Population Research Institute  clic aquí para leer nota 
Women's Rights whithout Frontiers WRWF donde Reggie Littlejohn, una norteamericana "impecable", hace un trabajo de rigor en la investigación y la denuncia de estas prácticas que violan sistemáticamente los derechos humanos de las mujeres pero sobre todo el de las niñas chinas de las que sus padres se deshacen única y exclusivamente por ser mujeres. 

Cuando en todos los diarios, noticieros y redes sociales veía #niunamenos yo me acordaba de todas ellas, de las mujeres que conocí en Roma, de las niñas que vi representadas en los vídeos, en los derechos de quienes no tienen voz, en el voto de quienes no pueden opinar... Me acordaba de todas estas mujeres que se comprometen con la vida de los que no pueden "ser ni estar". En ese contexto, me sumo. No quiero que haya una menos, quiero ser una más. 

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