Con motivo del día de la mujer Telered celebró en sus instalaciones una pequeña fiesta. Como parte de ese homenaje, dedicaron durante todo el día su programación a las mujeres. Periodistas, cantantes, mujeres del barrio que hacen trabajo social, otras que trabajan en el canal... mujeres que forman parte de la comunidad y otras que no pero que sienten cercanas. Un gran número de ellos se encontraron en San Miguel para ser agasajadas por la operadora que les permite tener señal en sus casas.
Esto ocurrió en marzo de 2013. Me invitaron a participar y... conocí a María Ángeles Oñederra. Ella nació en Oñate, un municipio de Guipúzcoa en el País Vasco conocido, entre otras cosas, por albergar el monasterio de la Virgen de Arántzazu. Se acercó a saludarme y me contó de sus orígenes vascos. Habló de mi nombre y cuando le confesé no conocer el monasterio ni tener una imagen de la Virgen conmigo, prometió regalarme una. Nos hicimos esta foto de recuerdo junto a otra mujer maravillosa que en el barrio dio su vida por los más necesitados. Murió el año pasado pero dejó una comunidad de vecinos comprometidos y agradecidos con su trabajo.
La gente siempre ha sido muy cariñosa conmigo. Valor Agregado generó durante los años que duró el programa en el aire cosas realmente increíbles. Llamadas inesperadas, cartas muy profundas, comentarios extraordinarios y frutos impensables. Nos acercó a gente cuya experiencia nos ha enriquecido y a mi , en lo particular, me ha hecho más humana. Celeste y yo logramos una sintonía perfecta produciendo y conduciendo este ciclo de entrevistas que nos formaron en el mundo televisivo. Fue un trabajo siempre hecho a pulmón, extremadamente gratificante, del que me siento orgullosa.
De esto han pasado ya dos años. Pero Mariángeles como buena vasca testaruda, no solo se encargó de traer la imagen de la Virgen de Arántzazu si no que movió cielo y tierra para localizarme. Hasta le pidió a su hija abrir un perfil en Facebook para mandarme un mensaje privado y coordinar el encuentro y dármela personalmente (ella misma confesó que hasta en su foto de perfil aparecía mi chaleco para que pudiera reconocerla).
Ayer sábado finalmente nos encontramos. Me dio la Virgen y una imagen con la medalla bendecida. Me habló de la confianza que el Gobierno Vasco ha puesto en ella para coordinar la ayuda que reciben en José C. Paz (una localidad bonaerense con muchas necesidades) y fomentar la cultura vasca y la ayuda a la comunidad de vecinos. Vino a capital y cumplió su objetivo. No se dio por vencida. Mariángeles, a través de tu gesto me siento hoy un poco más mimada y consentida por el de arriba de lo que era hasta ayer.Gracias por tu cercanía, por tu cariño y por ser testigo, una vez más, que cuando se quiere, siempre se puede.
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