Hilando un poco esta historia con la anterior (a lo mejor por eso de que los puntos de la vida se conectan hacia atrás), cuando me dijo Román: "Hablemos de Banksy, el de los graffitis" me acordé de la Plaça dels Àngels en Barcelona, que es donde está el MACBA. Allí mi hermano se iba con el monopatín a practicar en la plenitud de su adolescencia donde creyó que era un skater profesional, y yo, cuando volvía de la Escuela Oficial de Idiomas en Drassanes, de camino a esa plaza que quedaba relativamente cerca de casa, siempre encontraba en el trayecto a frikis pintando paredes con aerosol. Algunos me gustaban, otros no.
En casa hemos vivido el arte desde pequeños. Mamá pinta, estampa, teje, cose, decora. Mamá es lo más parecido a Van Gogh que he conocido en mi vida. Mamá es y será siempre una ARTISTA. Tal vez por eso me ha costado entender que haya gente que pague fortunas por cosas que fuera del circuito no le interesan a nadie. Lo que para otros era algo "imposible" y fascinante (por eso pagaban miles de euros) a mi madre le costaba un par de horas de inspiración. Ese es el motivo por el cual me cuesta mucho pagar por obras de arte.
Banksy fue noticia (como lo ha sido siempre) porque en una ciudad de Inglaterra borraron un mural que el mismo artista se encargó de reconocer en su página web y que al parecer contenía una crítica política al alcalde de esa localidad, muy afectada por la llegada de inmigrantes ilegales. El mural estaba valorado en casi seiscientos mil dólares.
"Un artista inglés del que se desconoce el rostro". Esta frase es la que repiten en los cientos de páginas de Internet que hablan acerca de su persona. Me pregunto cuánta gente ha contribuido a potenciar el enigma que existe sobre él no proporcionando una sola imagen en esta que precisamente es la era digital.
Banksy dijo en alguna entrevista que el éxito comercial es un fracaso para un graffitero. El que fuera su agente durante diez años, Steve Lazarides (el mismo que se encargó de fotografiar las obras del artista para después venderlas), piensa precisamente todo lo contrario y se lo hizo saber a todo el mundo cuando en Sothebys expuso y vendió más de 70 trabajos realizados entre los años 2000 y 2009.
Definitivamente lo mejor que hace Banksy es construir su personaje. Sin el halo de misterio que rodea su persona su obra no hubiese captado tanta atención. Lo hace probablemente como un modo de denunciar al artista celebrity que vive para la fama y no para el arte.
Esto de la construcción del "artista/personaje" no es algo nuevo en la historia del arte pero en el arte contemporáneo se da mucho. El hecho de que tenga un blog http://banksy.co.uk/ tal vez sería un modo de ir "cediendo" en su inicial intención de permanecer oculto y que la obra se defendiese sola. El caso del mural que antes mencionaba es un ejemplo claramente de que la obra no se supo defender sola. Noticia de la BBC
Es totalmente ridículo que el mismo mensaje, la misma visualidad, la misma estética, que genera inmediatamente la decisión de destruir el mural, cuando se dan cuenta que la hizo él la valoración de esa decisión toma un sentido opuesto. En este concepto coincidíamos la profesora de Historia del Arte (y prima de unas amiguísimas mías) Florencia Rodríguez Giavarani y yo cuando la llamé para que me contara qué opinión le merecían Banksy y el arte callejero.
Supongo que esto nos da pie a su vez para reflexionar acerca de la libertad de interpretación. "Para gustos colores", decía mamá.
Banksy pinta para los pobres pero lo compran los ricos. Así es el arte callejero: viola normas, se salta las leyes, genera polémica, gusta, no gusta, genera admiración en algunos e impotencia en muchos. El arte callejero también es arte.
Banksy, no sé dónde estás pero a través de tu obra puedo llegar a entender quién eres...
No hay comentarios:
Publicar un comentario